sábado, 30 de abril de 2011

En la mañana verde


En la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.
Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.
Alma,
ponte color de naranja.
Alma,
ponte color de amor
En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.
Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.
¡Alma,
ponte color naranja!
¡Alma,
ponte color de amor!

Federico García Lorca

lunes, 28 de marzo de 2011

Como tú (León Felipe)


Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centellas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera ...

Leon Felipe

miércoles, 2 de marzo de 2011

Soneto desde la Torre de Juan Abad (Quevedo)



Retirado en la paz destos desiertos,
Con pocos, pero doctos libros juntos
Vivo con el comercio de difuntos
Y con mis ojos oigo hablar a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
O enmiendan o secundan mis asuntos
Los libros que, en callados contrapuntos,
Al músico silencio están despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
De injurias de los años vengadora,
Restituye, Don Juan, docta, la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora,
Mas con el mejor cálculo se cuenta
La que en lección y estudio nos mejora.



sábado, 12 de febrero de 2011

Romance del río Duero



Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego

viernes, 21 de enero de 2011

Elegía a Ramón Sijé



(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(1 0 de enero de 1936)

domingo, 9 de enero de 2011

España, aparta de mí ese cáliz



Niños del mundo,
si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae —digo, es un decir— si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entretanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera, aquélla de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
El de la sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae —digo, es un decir—
salid, niños del mundo; id a buscarla!...

César Vallejo

sábado, 18 de diciembre de 2010

RUBIOS, PULIDOS SENOS DE AMARANTA

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta

La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como una ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende

Rafael Alberti (Cal y canto, 1929)

sábado, 11 de diciembre de 2010

Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este
nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los
perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando
como un perro enfurecido, fluyendo como la leche
de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole
por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta
ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en
el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso

viernes, 3 de diciembre de 2010

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda

martes, 23 de noviembre de 2010

EL LÍMITE

Basta. No es insistir mirar el brillo largo
De tus ojos. Allí, hasta el fin del mundo.
Miré y obtuve. Contemplé, y pasaba.
La dignidad del hombre está en su muerte.
Pero los brillos temporales ponen
Color, verdad. La luz pensaba, engaña.
Basta. En el caudal de luz – tus ojos – puse
Mi fe. Por ellos vi, viviera.
Hoy que piso mi fin, beso estos bordes.
Tú, mi limitación, mi sueño. ¡Seas!

(Poemas de la consumación, 1968)
Vicente Aleixandre.

jueves, 11 de noviembre de 2010

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

martes, 26 de octubre de 2010

¡QUÉ SERIA ERES, MUJER!

Tan seria como un discurso sin gestos,
como ojos caídos.

Como una mano prisionera en el bolsillo.

Sólo la sonrisa resquebraja la cáscara,
la rompe en añicos.

Y tú estás dentro.


Marián

lunes, 4 de octubre de 2010

Si yo pudiera morder la tierra toda...

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
Fernando Pessoa
Versión de Teodoro Llorente

lunes, 19 de julio de 2010

LA SALVAJE ESPERANZA

Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

Gonzalo Arango Arias (1931-1976)

jueves, 3 de junio de 2010

Dentro del agua



(2000)


Por dentro del agua
transparente
llena de luz, me deslizo.
El suelo de arena, luminoso,
está aquí, veo bandadas
de peces diminutos,
todos ellos con un brillante
punto azul, me maravillan.
Veo otros más grandes,
lentos, curiosos, me miran.
Otros son ínfimos,
casi no se ven.
Me asusto con las algas
de un verde color marrón,
me estremezco con los huecos
misteriosos entre las rocas,
paseo, busco, huyo.
Me asombro o temo.

El suelo de arena luminoso
está aquí, veo puntitos brillantes.


De pronto, sin querer,
al avanzar entretenida
mirando hacia otro lado
me encuentro
¡de pronto!
con el escalofriante corte
sobre el fondo abisal.
¡Pánico! ¿qué hay allí?
El verdor indefinido
se va haciendo negro.
Por el fondo hay misterios increíbles,
pero no los puedo ver.

Quiero retroceder al plácido
fondo de arena,
vuelvo, pero......¡No!
Tengo que bajar al verdor
misterioso, debo explorar.
Y es aterrador.


Susto, soledad, silencio.
Serenidad.

Sal.


Rayos de sol, verdosos,
sueltos entre la oscuridad,
erizos rojos, blancos, malvas
en la pared de roca.
El fondo oscuro, invisible
.............escalofriante..............

¡Sensación de pavor!!

Huyo a toda velocidad
hasta recuperar el escalón
claro y arenoso, con sus pececitos,
sus algas acechantes,
sus piedras hirientes.


Pero en ese fondo verde
enorme, invisible que hay
ante mí, en ese cristal
oscuro, misterioso, inmenso, está
¡la mayoría! del mar, mi ensenada
plácida era sólo la orilla,
un pequeño trozo,
precioso, pero no total.


Estoy en el borde de ese fondo
que me atrae y me asusta.

No sé si entraré en él
al fin, sin acordarme
de ese jardín marino
donde he vivido.

Al menos
puedo ver la pequeñez, la trivialidad
el encanto de ese mundo limitado
cuyas rocas antes me aterraban,
cuyas algas antes me ahuyentaban,
cuyos bordes oscuros ni siquiera conocía.

Al menos
puedo sentir la atracción
de ese fondo absoluto,
inmenso, total, enorme,
desconocido, que presiento,
donde quizá me pierda
ínfima, desaparezca,
me funda en pequeñas
partículas de arena.


*

Ballena Oceánica

jueves, 13 de mayo de 2010

Plástico azul


Plástico azul
toldo tendido sobre el patio

Inmenso cuadrado
entre mi edificio y el vecino

A través de mi ventana
la discusión:

- ¡Es un plástico!
¿Cómo va a ser?... ¡tan azul!

¿Cómo dicen que es el cielo?


Marián

viernes, 7 de mayo de 2010

BEATRIZ


Estabas en las estrellas
arropada por la luz
y la belleza-
estabas en las miradas
en la cuna de la primavera
entre olas y arena.
Estabas entre los besos.
Rodeabas con tu manita los abrazos,
habitabas en los sueños,
merodeabas silenciosa por los recuerdos,
paseando tu piel entre mis manos.
Llegaste…
con los ojitos llenos de noticias,
tornasolados, inquietos, dulces…
Deprisa…
acurrucando tu cuerpo frágil
de estrella, de luz… entre mis brazos.
Sonreíste
y la corriente cósmica selló
todos nuestros besos,
se alinearon los planetas,
se abrazaron las estrellas.
Mi pequeña: entretejida en destellos,
mi estrella entrelazada.
Se desbordó mi amor
cuando llamaste a mi puerta
y, expectante, te abrió mi vida.
* * * * * * * *
Para Beatriz, que nació de mí.
Luisa Díaz

viernes, 30 de abril de 2010

Dos poemas

Que por mayo, era por mayo,
cuando aprieta la calor
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Romance del prisionero. Anónimo


Mira, ha entrado mayo,
ha extendido su párpado azul sobre el puerto.
Ven, hace tiempo que no sé de ti,
se te ve tembloroso, como esos gatitos que ahogamos siendo niños.
Ven, y hablaremos de las cosas de siempre,
del valor que tiene ser amable,
de la necesidad de arreglárselas con las dudas,
de cómo llenar los huecos que tenemos dentro.
Ven, siente en tu rostro la mañana,
cuando estamos tristes todo nos parece oscuro;
cuando estamos fuertes, el mundo se desmigaja.
Cada uno de nosotros guarda algo desconocido de las vidas ajenas,
sea un secreto, un error o un gesto.
Ven y pondremos verdes a los vencedores,
saltaremos desde el puente riéndonos de nosotros mismos.
Contemplaremos en silencio las grúas del puerto,
porque estar juntos en silencio es
la mejor prueba de la amistad.
Vente conmigo, quiero cambiar de país,
dejar este cuerpo mío a un lado
y meterme contigo en una concha,
con nuestra pequeñez, como los bígaros.
Ven, te espero,
continuaremos la historia interrumpida hace un año,
como si no tuvieran un círculo más
los abedules blancos de la ribera.

Mayo. Kirmen Uribe.

jueves, 22 de abril de 2010

La fascinación de las aguas

Inmerso en el silencio,
reposada en el agua la mirada,
sobre el ojo tibio de cristal
esperanzas y ausencias arrojadas.

Hojas caídas, flores sin abrir,
ramas un día desgajadas,
sin horas y al fin quietas,
en el dormido espejo remansadas.

Tersa piel no estremecida,
que en sus reflejos de plata,
hunde el ayer en el olvido
y el mañana en la ignorancia.

Ni cesa, ni transcurre;
ni se agota, ni pasa.
Transparencia caída del cielo,
en la palma de la tierra estancada.

Ahogar el instante y sus barruntos,
el momento y sus recuerdos.
Ahogar la presencia del presente;
Beber pulso, latido y aliento.

En el silencio sumido,
sumergida en el agua la mirada,
buscando la faz de la vida,
emerge el rostro de la nada.

Carlos Castillejo

domingo, 18 de abril de 2010

MEDIANOCHE DEL 1º DE MAYO EN MANHATTAN


Salí a caminar sobre el cemento ensombrecido por las farolas a medianoche
del 1° de mayo pasando el oscurecido escaparate de un bar,
la policía encontró cadáveres bajo su suelo el año pasado, prostitutas &
Cadillacs acechantes en la Primera Avenida
al otro lado de la manzana de mi apartamento, había bajado por los periódicos
de la noche
la reja del escaparate de la tienda de reparación de refrigeradores con su
candado, luz fluorescente
azul sobre un montón de periódicos, sus páginas agitándose en el frío viento
de la Primavera en torno a machacadas latas & bolsas de basura de plástico
apoyadas unas contra otras al borde de la acera
viento viento y antiguas noticias navegaban por el aire, un viejo Times sobre
la basura
En la esquina de la 11 bajo una débil farola en un agujero en el suelo
un hombre envuelto en ropa de Trabajo y Gorra de lana encasquetada sobre
su cráneo de obús
se erguía & se agachaba con una vara & una linterna dando vueltas en su
pozo medio hundido en la tierra
Oteando sus pies, metido hasta el pecho en el asfalto junto a una Acera de
granito
donde su compañero de trabajo metía un tubo flexible por un diminuto
agujero, un joven de manos enguantadas
que respondió a mi pregunta «Olor a gas -alguien debe haber dado aviso»-
Sí, el hedor corporal de las entrañas de la ciudad, tubos en descomposición a
seis pies bajo tierra
Podría explotar en cualquier minuto detonado por el ocioso jadeante camión
de Con Ed
que vi aparcado, mientras pasaba apresuradamente Pensando en la Antigua
Roma, Ur
Eran ellos así, los mismos sombríos inspectores & transeúntes
inscribiendo registros de tuberías en descomposición & de montones de Basura
sobre Mármol, En Cuneiforme,
ciudadano habitual de medianoche en la calle buscando Noticias del Imperio,
Rumores, chismorreos, obreros, policías de uniforme, caminando en silencio
absortos en sus pensamientos
bajo ventanas de durmientes apareados con pulpos Monstruosos & ojos
Extraplanetarios en sus sábanas
en la misma noche de seis mil años de edad donde las Ciudades se alzan &
caen & se convierten en sueños.

6 am 1978

De "Oda plutoniana"
Allen Ginsberg