martes, 26 de octubre de 2010

¡QUÉ SERIA ERES, MUJER!

Tan seria como un discurso sin gestos,
como ojos caídos.

Como una mano prisionera en el bolsillo.

Sólo la sonrisa resquebraja la cáscara,
la rompe en añicos.

Y tú estás dentro.


Marián

lunes, 4 de octubre de 2010

Si yo pudiera morder la tierra toda...

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
Fernando Pessoa
Versión de Teodoro Llorente

lunes, 19 de julio de 2010

LA SALVAJE ESPERANZA

Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

Gonzalo Arango Arias (1931-1976)

jueves, 3 de junio de 2010

Dentro del agua



(2000)


Por dentro del agua
transparente
llena de luz, me deslizo.
El suelo de arena, luminoso,
está aquí, veo bandadas
de peces diminutos,
todos ellos con un brillante
punto azul, me maravillan.
Veo otros más grandes,
lentos, curiosos, me miran.
Otros son ínfimos,
casi no se ven.
Me asusto con las algas
de un verde color marrón,
me estremezco con los huecos
misteriosos entre las rocas,
paseo, busco, huyo.
Me asombro o temo.

El suelo de arena luminoso
está aquí, veo puntitos brillantes.


De pronto, sin querer,
al avanzar entretenida
mirando hacia otro lado
me encuentro
¡de pronto!
con el escalofriante corte
sobre el fondo abisal.
¡Pánico! ¿qué hay allí?
El verdor indefinido
se va haciendo negro.
Por el fondo hay misterios increíbles,
pero no los puedo ver.

Quiero retroceder al plácido
fondo de arena,
vuelvo, pero......¡No!
Tengo que bajar al verdor
misterioso, debo explorar.
Y es aterrador.


Susto, soledad, silencio.
Serenidad.

Sal.


Rayos de sol, verdosos,
sueltos entre la oscuridad,
erizos rojos, blancos, malvas
en la pared de roca.
El fondo oscuro, invisible
.............escalofriante..............

¡Sensación de pavor!!

Huyo a toda velocidad
hasta recuperar el escalón
claro y arenoso, con sus pececitos,
sus algas acechantes,
sus piedras hirientes.


Pero en ese fondo verde
enorme, invisible que hay
ante mí, en ese cristal
oscuro, misterioso, inmenso, está
¡la mayoría! del mar, mi ensenada
plácida era sólo la orilla,
un pequeño trozo,
precioso, pero no total.


Estoy en el borde de ese fondo
que me atrae y me asusta.

No sé si entraré en él
al fin, sin acordarme
de ese jardín marino
donde he vivido.

Al menos
puedo ver la pequeñez, la trivialidad
el encanto de ese mundo limitado
cuyas rocas antes me aterraban,
cuyas algas antes me ahuyentaban,
cuyos bordes oscuros ni siquiera conocía.

Al menos
puedo sentir la atracción
de ese fondo absoluto,
inmenso, total, enorme,
desconocido, que presiento,
donde quizá me pierda
ínfima, desaparezca,
me funda en pequeñas
partículas de arena.


*

Ballena Oceánica

jueves, 13 de mayo de 2010

Plástico azul


Plástico azul
toldo tendido sobre el patio

Inmenso cuadrado
entre mi edificio y el vecino

A través de mi ventana
la discusión:

- ¡Es un plástico!
¿Cómo va a ser?... ¡tan azul!

¿Cómo dicen que es el cielo?


Marián

viernes, 7 de mayo de 2010

BEATRIZ


Estabas en las estrellas
arropada por la luz
y la belleza-
estabas en las miradas
en la cuna de la primavera
entre olas y arena.
Estabas entre los besos.
Rodeabas con tu manita los abrazos,
habitabas en los sueños,
merodeabas silenciosa por los recuerdos,
paseando tu piel entre mis manos.
Llegaste…
con los ojitos llenos de noticias,
tornasolados, inquietos, dulces…
Deprisa…
acurrucando tu cuerpo frágil
de estrella, de luz… entre mis brazos.
Sonreíste
y la corriente cósmica selló
todos nuestros besos,
se alinearon los planetas,
se abrazaron las estrellas.
Mi pequeña: entretejida en destellos,
mi estrella entrelazada.
Se desbordó mi amor
cuando llamaste a mi puerta
y, expectante, te abrió mi vida.
* * * * * * * *
Para Beatriz, que nació de mí.
Luisa Díaz

viernes, 30 de abril de 2010

Dos poemas

Que por mayo, era por mayo,
cuando aprieta la calor
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Romance del prisionero. Anónimo


Mira, ha entrado mayo,
ha extendido su párpado azul sobre el puerto.
Ven, hace tiempo que no sé de ti,
se te ve tembloroso, como esos gatitos que ahogamos siendo niños.
Ven, y hablaremos de las cosas de siempre,
del valor que tiene ser amable,
de la necesidad de arreglárselas con las dudas,
de cómo llenar los huecos que tenemos dentro.
Ven, siente en tu rostro la mañana,
cuando estamos tristes todo nos parece oscuro;
cuando estamos fuertes, el mundo se desmigaja.
Cada uno de nosotros guarda algo desconocido de las vidas ajenas,
sea un secreto, un error o un gesto.
Ven y pondremos verdes a los vencedores,
saltaremos desde el puente riéndonos de nosotros mismos.
Contemplaremos en silencio las grúas del puerto,
porque estar juntos en silencio es
la mejor prueba de la amistad.
Vente conmigo, quiero cambiar de país,
dejar este cuerpo mío a un lado
y meterme contigo en una concha,
con nuestra pequeñez, como los bígaros.
Ven, te espero,
continuaremos la historia interrumpida hace un año,
como si no tuvieran un círculo más
los abedules blancos de la ribera.

Mayo. Kirmen Uribe.